2020—2021. Y Barriopunk



Hay quien dice que una editorial (o cualquier otra empresa) no debe contar todos sus entresijos. Es la costumbre empresarial a la oscuridad, la no transparencia. Yo, como editora y dueña de Cazador, siempre he creído que le debemos, a quienes nos siguen o han comprado en algún momento uno de nuestros libros, la máxima transparencia y respeto. Por eso queremos compartir con esas personas lo que fue 2020 y lo que está siendo 2021.

Cazador ha ido en una línea de crecimiento ascendente imparable desde que se fundó hace ya casi seis años. Bueno, iba en una línea de crecimiento hasta marzo de 2020. Ahí todo se tuerce, se vuelve miedo, encierro… Debo decir que os volcasteis con la editorial como yo creo que nosotras hicimos con quienes están al otro lado. Nuestras autoras y autores regalaron sus obras porque la cultura, si no sirve para ayudar al ser humano que alguien me explique para qué diantres sirve.

Decidí no dejar de editar en tiempos de pandemia porque entendí que no debíamos rendirnos ante el COVID 2019. Formé un equipo de magníficos profesionales que han trabajado a veces sin cobrar nada para sacar esto adelante. Hablo de Imanol Pérez, Silvia Barbeito, Carlos Porras y Francisco José Asencio. Cada cual entendió siempre el momento en el que estábamos y no dudó en tardar en cobrar e, incluso, en trabajar gratis alguna vez.


(StartupStockPhotos, sacada de Pixabay)

La que suscribe esto lleva más de un año sin cobrar nada de su editorial porque no salen las cuentas. No me quejo porque hay mucha gente que está en esta misma situación.

Tuvimos que cancelar publicaciones. Autores como Miguel Aguerralde, Marisa Adal, o Aljandro Medina nos dijeron que no querían cobrar nada para ayudar a la editorial. Al resto les dio igual cuándo les pagásemos, ningún problema por parte de nadie. Elia Barceló y Pilar Pedraza, dos indiscutibles de las letras españolas y de la generosidad humana ni siquiera preguntaron cuánto habían vendido.

Un plantel de esos que no puedes igualar porque la humanidad les rebosa por el talento y es mucho.

Qué bonito todo, ¿verdad?



Llega 2021 y con él la esperanza de que todo cambie, de que todo mejore, que ya no haya pérdidas y podamos seguir trabajando como siempre. Pero no es así. Las pérdidas continúan; el negocio tal y como fue concebido a mediados del siglo XX se agota. Hay que plantearse otra forma de trabajar y hacérselo entender a quienes nos rodean en la labor editorial.

Los distribuidores no mueven los libros de las independientes, se limitan a ofertar los de los grandes grupos. Los libreros tienen miedo y la falta de espacio les hace apostar más por los libros de presentadores (los/las) de Telecinco antes que por escritores de verdad que se dejan el pellejo en todo lo que hacen. ¿Algo que criticar? NO. Estamos intentando sobrevivir cada cual como puede.

Si Planeta o Random sacan un sello de autoedición se ve como una oportunidad, si lo hace una editorial pequeña (y no pienso esconderme) como Cazador, los palos caen por todos los lados, aunque no te lo digan a ti directamente o no lo leas y te lo comenten.

Si los sellos antes mencionados tienen erratas por doquier se entiende por la falta de tiempo y, claro, cómo criticarlos si LO QUE QUEREMOS ES PUBLICAR CON ELLOS UN DÍA. En cambio, si esas erratas las tiene una editorial pequeña, formada por una persona, o dos, te dan patadas hasta en el cielo de la boca.

Hay que ser un poco más valientes y no pegar siempre a quien están más indefenso. Alguna vez hay que atreverse con Goliat o callarse la boca.



2021 está siendo un año durísimo para las pequeñas editoriales que hemos tenido que dar un paso atrás y pensar de nuevo nuestra estrategia (no hablemos de quienes han tenido que cerrar directamente).

A todo esto, hay que añadir que Cazador es la editorial de una MUJER y eso se nota porque siempre está quien cree que se puede apabullar a una tía por el hecho solo de serlo.


Llegamos al punto Barriopunk. Es cierto que este libro ha salido con una errata imperdonable: crucé los nombres de Ekaitz Ortega con el de Arkaitz Arteaga. Un error que cometo yo y solo yo, nadie de mi equipo, YO. Y por eso quiero pedir perdón a quienes compren, o hayan comprado el libro. No hay más disculpa que el desánimo, la premura, la falta de dinero y tener demasiados frentes abiertos, pero sigue sin ser disculpa. Barriopunk no debió salir con esa errata, punto.

PERDÓN POR ELLO. Prometemos solucionarlo en la segunda edición si es que llega.



¿Cómo es nuestro sistema de corrección?

Cuando alguien acusa a una editorial de no corregir, igual debería preguntar a la editorial cómo es el proceso. Yo os cuento el nuestro.

1.-Corregimos el texto (Barbeito o yo)

2.-Lo mandamos a quien lo haya escrito

3.-Se vuelve a revisar con sus notas

4.-Se le vuelve a mandar y cuando tenemos el OK, pasamos a maquetación

5.-Una vez maquetado se vuelve a mandar a la autora o autor

6.- Si nos da el OK se pasa a imprenta que también revisa, si dice que hay que corregir algo se corrige

7.-Si hemos tenido que volver a mirar algo, se manda una vez más para el OK

8.-Cuando lo tenemos imprimimos.

¿Se nos pueden pasar erratas? Por supuesto. Y damos por sentado que TODOS nuestros libros deben tener alguna errata. Si son muchas la culpa siempre es mía, no de mi equipo


CAMBIOS.

Por otra parte, en 2022 cambiaremos muchas cosas en Cazador. De momento, vamos a seguir bajando el ritmo de publicaciones para intentar que salgan mejor y tengan más vida. Ofrecemos ejemplares digitales para reseñar en todo lo que no sea un blog o una revista porque no es sostenible mandar ejemplares para que salga una foto en Instagram con la sinopsis. Y reinventaremos nuestro método de distribución.

No os voy a engañar, he tenido muchos momentos de querer tirar la toalla, pero, al final, no lo hago porque me gusta el proyecto y creo en mis autores/as, incluso cuando te traicionan o demandan (otra larga historia). No somos una editorial que viva de subvenciones, ni de engañar a nadie, sino de trabajar muy duro para hacerlo lo mejor posible, aunque, a veces, según para quién, esto no sea suficiente.