• Editorial Cazador

Las bolsas solidarias.

Actualizado: 16 de dic de 2020




Como sabéis nuestra editorial se llama Cazador de ratas, aunque hayamos acortado nuestro nombre a Cazador. Cada vez sois menos quienes no sabéis por qué nos llamamos así. Es por la escritora Marina Tsvietaieva, para mí, la mejor poeta rusa de todos los tiempos. Sí, sí, de la manita de Ana Ajmátova, pero la Tsvietaieva era sangre y Ajmátova buen vino.

La cuestión es que, a pesar del origen de nuestro nombre, hay un personaje que se ha convertido en imagen sin cobrarnos nada por derechos, Dudo, nuestro bodeguero andaluz o ratonero.

A Dudo lo abandonaron un mes de agosto a pleno sol, sin agua ni comida, en el Puerto de Santa María (Cádiz)para que muriese al sol. Una persona lo vio por la mañana, cuando salía a trabajar y pensó que estaría esperando a alguien que no debía andar lejos. Al regresar por la tarde lo volvió a ver allí atado, así que lo recogió y lo llevó al veterinario. Al día siguiente el veterinario colgó una foto suya en RRSS y me enamoré.



Siete años después aquí sigue a mis pies, mientras escribo esto.

Dos años más tarde tuvimos que dormir a Pipo, el perro que teníamos antes de Dudo y que hizo de padre del cachorro. También fue rescatado cuando la dueña quería deshacerse de él. Al morir Pipo, Dudo entró en una depresión que acabó por afectarle los pulmones y el corazón.



Nos habíamos jurado no coger más perros porque se pasa muy mal cuando se van. Pero, seis meses después, también RRSS apareció la foto de Osa, una perrita que habían tirado a la basura con menos de dos meses junto a su hermana, para que el camión de la basura la triturase. Esto fue en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).








Sí, es un relato crudo y no pensamos dulcificarlo nada, porque necesitamos que os deis cuentas de qué ocurre con los perros que son tratados como juguetes.

Hacía mucho que queríamos hacer algo para ayudar a la Fundación BM una gente increíble que se está dejando la piel por salvar, en principio galgos, pero acogen, cuidan y luchan por cualquier perro que es abandonado.



Así que se nos ocurrió sacar unas bolsas solidarias para ayudar con lo que podíamos. No es mucho, pero con algo de todos podemos hacer montañas.

COMPRANDO LA BOLSA DE LA EDITORIAL (100% algodón, asas largas), donaremos 1€ a la fundación. La bolsa solo cuesta 6€ porque no queríamos ganarles dinero solo poner nuestro granito de arena.

Así que si nos ayudáis a compartir (y nunca lo pedimos) les haríamos un favor a esos animales que nos dan todo y no piden nada.




El dibujo ha sido donado por Francisco José Asencio, al que le estamos superagradecidas.


Por favor, no olvidéis que los perros no son un juguete, ni una triste y asquerosa excusa para salir a la calle durante pandemia.


Seamos un poco más animales y menos humanos. Aprendamos a ser mejores.

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